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Conóceme 

Psicóloga Social y Coach de transformación personal 

Reconstruir una relación conmigo misma después de veintiún años de relación​ no ocurrió de un día para otro.

No hubo una revelación mágica.

 

Hubo pasos pequeños.

 

Decisiones incómodas.

 

Momentos de duda.

 

Y experiencias que me ayudaron a recuperar poco a poco la confianza en mí misma.

 

Con el tiempo comprendí algo que cambiaría mi forma de entender este proceso para siempre:

 

Algunas cosas se entienden pensando.

 

Pero las transformaciones importantes ocurren cuando empezamos a vivirlas.  

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Fue cuando empecé a escribir con consciencia. Todas hemos escrito un diario alguna vez. Pero este no era un diario de anécdotas.

​​

Era un diario de evolución.

​​

De claridad sobre mí misma.​

 

Sobre quién era yo realmente en aquel momento.

​​

A medida que escribía, empecé a vislumbrar que más adelante había algo esperándome.

 

Pero aún me faltaba dar un paso para alcanzarlo.​

 

Y esta vez se trataba de dar un paso grande.

​​

Un paso del que ya no habría vuelta atrás.

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Pasado el tiempo, todo se fue colocando en su sitio y supe que mi transformación no vino por casualidad ni por una revelación leyendo libros.​

 

Vino de vivir cosas.

​​

De caminar.​ De escribir.​ De viajar.

​​

De tomar decisiones.​ Difíciles a veces.

​​

Y de mirar el mundo de otra manera.

​​

Fue entonces cuando comprendí algo que hoy está en el corazón de todo lo que hago:

Comprender ayuda. Experimentar transforma

Investigué y confirmé que los tres ejes que sostuvieron mi transformación no fueron un cúmulo de afortunadas casualidades, sino que cuentan con la evidencia que confirma su validez para generar cambios profundos y sostenibles.

A partir de mi experiencia y conocimiento ordené los pasos que di para que pudieran ayudar a otras mujeres que estuvieran en el mismo momento en el que estuve yo.

Como psicóloga social sé además lo importante que es sentirse acompañado en momentos de incertidumbre para fortalecer y afianzar cada paso. 

La mía empezó caminando. Aunque en aquel momento  ni siquiera me planteé  caminar  como herramienta de nada.

 

En aquel momento solo sentía que necesitaba  parar y alejarme de mis pensamientos. Y moverme.

 

Y por recomendación de una persona cercana, empecé a hacer caminatas. Incrédula ante la idea de que algo tan simple sirviera para dejar de pensar en lo mismo y empezar a aclararme y cambiar el foco.

 

Probé.

 

Y funcionó.

 

Descubrí que la cadencia del sonido de mis pasos, el silencio y la tierra me ayudaban a volver la mirada a mí.

​​​

Después, de una manera natural, el cuerpo empezó a pedirme dar un paso más profundo y empezar a mirarme de verdad.

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Era yo misma necesitando un punto de inflexión, una distancia suficiente para mirar mi vida desde otro lugar.

 

​Entonces, con mis miedos en el equipaje pero también con la ilusión de que iba a ser transformador, me decidí a viajar sola.​​

 

Lo dejé todo por un tiempo y me fui lejos.​​

 

Para verme a mí y a mi historia desde otro lugar. Con otros ojos.​​

 

Unos ojos con los que volví a reconocerme estando a gusto conmigo misma.​​

 

Unos ojos que confiaban en mi capacidad para reconstruirme.​​

 

Y para construir una vida en la que quisiera quedarme.​​

 

Comprendí, en mi corazón, que había llegado el momento de decir adiós a una historia que ya formaría parte de mí para siempre.​

 

Pero que no era ya el centro de mi vida.

 

​​Porque el centro volvía a ser yo.

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Así fue como nació (RE) Iniciar. 

De la unión entre experiencia vivida, conocimiento fundamentado y acompañamiento humano.

 

Porque cuando esas tres cosas se encuentran, volver a ti deja de ser una idea.

 

Y empieza a convertirse en un camino real.

Y ahora, hablemos de ti

No sé en qué punto de tu camino estás

​​

No sé cuánto tiempo llevas intentando sentirte mejor

​​

Ni cuántas veces te has preguntado cuándo volverás a sentirte tú misma

Pero sí sé algo

​​

La mujer que necesitas volver a encontrar no está perdida

Sigue ahí

Quizás la pregunta sea qué pasos tienes que atreverte a dar para volver a ti

Pequeños. Imperfectos. Puede que incómodos

​​

Pero capaces de abrir caminos que llevaban demasiado tiempo cerrados​​

La buena noticia es que no tienes que tenerlo todo claro para empezar

Solo necesitas dar el primer paso

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